miércoles, 30 de enero de 2013

EL ARTE QUE FUE PUBLICIDAD (PARTE I): ALFONS MUCHA


Alfons Mucha es uno de mis artistas preferidos. Fue un dibujante virtuoso, capaz de crear figuras femeninas de increíble gracia y una sensualidad atrapante. Además, como tantos en la historia, contribuyó con su talento a la comunicación publicitaria.  En la actualidad, sus carteles para obras teatrales y productos son casi imágenes de culto a la belleza.



Arte y Publicidad son dos conceptos que están ligados de forma permanente. Tal es así, que varios artistas famosos han prestado su talento para fines comerciales o  comunicacionales a lo largo de la historia. De este modo, muchas piezas que tenían objetivos publicitarios, hoy en día permanecen vigentes como obras de arte por su gran calidad estética y técnica.

Este post es el primero de la serie “El Arte que fue Publicidad”. Cada publicación, tratará sobre un artista diferente, cuyas contribuciones han enriquecido la historia de ambas disciplinas.

SINÓNIMO DE ART NOUVEAU

Alfons Mucha fue un artista que marcó, desde sus nociones estéticas y conceptuales, el estilo artístico de lo que se conoce como Art Nouveau.

Es considerado un artista universal, porque desarrolló su creatividad y la aplicó en una variedad de  disciplinas como: dibujo, pintura, fotografía, escultura, diseño de joyas, arquitectura de interiores y arte aplicado a la industria.


Nació en Moravia (actualmente parte de República Checa), el 24 de Julio de 1860.

Desde muy joven se formó en dibujo y pintura, y en 1888 se trasladó a París para continuar con su instrucción artística formal.  Es en esta ciudad en donde forjaría su fama, gracias al encargo de la actriz Sarah Berndhart (la diva teatral de la época) que consistía en un cartel para su obra Gismonda (1985).

Tan espectacular fue el resultado, que la actriz lo contrató por seis años. Durante los mismos produjo la cartelería de las siguientes obras: La dame aux camélias (1896), Lorenzaccio (1896), La Samaritaine (1897), Médée (1898), Hamlet (1898) y Tosca (1898).


LA PUBLICIDAD COMO EL ARTE DEMOCRÁTICO

El contexto socio-cultural de fines del siglo XIX, en Francia, se conoce como ‘La belle époque’.  Esta fue la edad de oro del Art Nouveau, que representaba los ideales de belleza, placer, comodidad y satisfacción social que se vivían del momento.

Gracias a esta apreciación popular del aspecto estético y el esparcimiento, y a los nuevos medios de reproducción de obras artísticas, se dice que el arte fue ‘democratizado’. Esto significa, que era accesible a todas las personas.

La más clara forma de democratización del arte fue sin duda alguna el cartel, que sumó un alto carácter artístico a sus funciones básicas comerciales.

Mucha fue uno de los más reconocidos maestros del cartel publicitario. Ya mencionamos los trabajos que realizó para Sarah Berndhart, pero también creó anuncios para marcas de perfume de ropa, galletas, chocolates, champagne, bicicletas y cigarrillos.

Hizo también diseños de packaging y calendarios comerciales.




Su estilo visual es muy característico, y gracias a la exposición masiva de sus piezas, fue impregnando el gusto de la época. Como sello inconfundible de sus representaciones se destacan las musas estilizadas, con su cabello curvilíneo y vestimenta casi siempre atemporal.

El uso de líneas redondeadas, suaves y gruesas es también propio de Mucha.  Otros rasgos destacables son la gran cantidad de elementos decorativos (muchos naturales) y la paleta de colores suaves y delicados.

Desde la comunicación, un aspecto muy llamativo en los carteles de Mucha, es el enfoque con el que expresa gráficamente el mensaje publicitario.

En lugar de  mostrar simplemente el producto o a una persona que lo utiliza, recurre a la figura femenina como encarnación de las virtudes de la marca. Además crea un 'ambiente' especial en cada pieza,  que evoca las sensaciones propias del universo de cada marca o producto, a través de la simbología de los elementos ornamentales y los colores.

 Así, por ejemplo, en el famoso cartel de JOB (envolturas para cigarrillo), la joven se muestra en actitud relajada, segura, sensual y placentera.  Los colores y ornamentos, refuerzan estas ideas, aportan distinción y brindan el toque necesario de masculinidad al cartel. El cigarrillo es un elemento visible, pero no es lo primero que capta la atención del espectador.




Otro ejemplo es el del cartel de Cycles Perfecta, de 1897, realizado para un fabricante de bicicletas.  Nuevamente la 'heroína' es lo primero que se observa en esta pieza. Evoca ciertos beneficios o ideales del producto, como salud, frescura, naturalidad, dinamismo y juventud.

La bicicleta se ve claramente, aunque casi genérica y funciona como un acompañamiento. Sin embargo, sigue siendo parte fundamental de la situación de la chica ideal.

Alfons Mucha entendió, a su manera , que no se trata sólo de vender un producto o un beneficio. Se trata de vender experiencias, estilos de vida, valores.




EL FINAL DE LA EPOPEYA

Durante su época dorada diseñó el interior de la boutique de joyas de Georges Fouquet, y también algunos modelos, con resultados tan notorios que llegó a ser competencia del famoso joyero de la época, René Lalique.

Creó  además diseños para mobiliario y objetos de uso cotidiano.

Sin embargo, con el nuevo siglo llegaron ideas y concepciones artísticas diferentes, por lo que se perdió interés en la línea mantenida por Mucha. Así, el artista se trasladó a E.E.U.U, formó su familia, realizó algunos trabajos y regresó a su patria en 1910.

Su última gran obra fue la ‘Epopeya Eslava’, que narra la historia de su pueblo a través de 20 pinturas de gran tamaño. El estilo de las mismas es clásico, con un hermoso tratamiento de la luz, el color y la figura humana.

Alfons Mucha falleció en 1939. Cuando Alemania invadió Checoslovaquia, la Gestapo acusó a Mucha de ‘reaccionario’ debido al fuerte nacionalismo de su obra. Si bien fue liberado luego del interrogatorio, nunca se recuperó del tenso episodio y falleció de neumonía ese mismo año.

MUCHA BELLEZA, DEMASIADA JAMÁS

La obra de Alfons Mucha es admirable por varias razones. El valor estético es innegable, y tal vez lo primero que se percibe en sus piezas.  Su amor por la belleza, el detalle, la totalidad de la obra y la calidad, son más que notables.

Se evidencia en sus carteles, además, un valor comunicativo. Fue una persona que comprendía el valor de la publicidad como experiencia positiva para el espectador, y que entendió cómo transmitir el espíritu de las marcas que representó. Al mismo tiempo, mantuvo siempre su estilo propio.

Para finalizar, vuelvo al principio. Al ver uno de sus carteles, lo primero que salta a la vista es la armonía y el encanto que dominan la composición.  Las damas representadas se muestran hermosas, etéreas, un poco distantes en su perfección.

 Sin embargo, si se observa con un poco más de detenimiento, se percibirá una alta energía sensual, potente y femenina que emana de las mismas. Son, como ya mencioné, imágenes de culto a la belleza.

Después de esa segunda mirada, no se puede encontrar nada de insulso en sus figuras.

Hagan la prueba. Les garantizo que no se van a arrepentir.




PD: PARA VER MEJOR

Se puede ver toda la obra del artista en la página de la fundación Mucha: http://www.muchafoundation.org/

También se puede consultar el libro de Renate Ulmer, "Mucha", para más información. Es breve y conciso, aunque no demasiado profundo.

Por último, para conocer mejor al artista en su contexto y aprender más sobre Art Nouveau, recomiendo el documental de la BBC "Sex and Sensibility: Allure of Art Nouveu". Tiene tres partes, y Mucha figura en la primera.

4 comentarios:

  1. Me encantan los dibujos en los que las líneas de afuera son más gordas que las de adentro... no sé si me explico... y si no, jodete. Hoy mis razonamientos están implasmables en papel :S
    Me encantaron las pinturas del chabon, y el apellido, “eh eh eh la vida buena, mucha mucha mucha cosa buena♪♫”

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Se entiende perfecto Tinky...¡No te preocupes!

      Total...“eh eh eh la vida buena, mucha mucha mucha cosa buena♪♫”

      Me alegro de que hayas disfrutado de estas bellas imágenes:D

      Eliminar
  2. Buenísimo Rosario, la verdad es que Mucha es el único artísta que puedo vincular con el Art Noveau, no conozco ni a sus seguidores ni colegas; mejor, no creo que sea necesario quizás.

    La primera vez que miré con seriedad un cartel de Mucha, se me vino a la cabeza Boticelli. Supremacía del dibujo, con de líneas armoniosas que agraciaban y estilizaban las figuras; muchos elementos de tipo decorativos, e incluso el sentido del color: muy sobrio y discreto como el de Mucha.

    Sería una lástima que el observador tenga a Mucha en menor estima, clasificándolo como un artista que sólo hacía publicidad. La publicidad, de tanto alimentarse de arte y experimentar con él, se convierte en un arte también.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Si si, encuentro el punto en común con Boticelli en cuanto a tratamientos de línea y colores. Pero Mucha es muy realista en su representación de la figura, y más variado en la elección de tipos físicos femeninos que representa. Logra resultados aún más 'hechizantes' en mi opinión. Aunque bueno, lo digo como una cuestión de gustos, porque cada artista vivió en contextos, con ideas e intenciones que no se relacionan, así que no pretendo comparar realmente. Sólo expreso mi preferencia.

      Y si,como decís, no hay que tenerlo en menor estima. Porque lo que hizo fue, en verdad, tratar cada cartel como una obra artística. Con todo el trabajo conceptual y de producción que eso conlleva. Además mostró su talento en otros tipos de piezas netamente artísticas (si cabe ese término), como los cuadros de la Epopeya Eslava.

      Podés mirarlos acá: http://www.muchafoundation.org/gallery/themes/theme/slav-epic

      Están increíbles.

      Eliminar