Alfons Mucha es uno de mis artistas preferidos. Fue un dibujante virtuoso, capaz de crear figuras femeninas de increíble gracia y una sensualidad atrapante. Además, como tantos en la historia, contribuyó con su talento a la comunicación publicitaria. En la actualidad, sus carteles para obras teatrales y productos son casi imágenes de culto a la belleza.
Arte y Publicidad son dos conceptos que están ligados de
forma permanente. Tal es así, que varios artistas famosos han prestado su
talento para fines comerciales o
comunicacionales a lo largo de la historia. De este modo, muchas piezas
que tenían objetivos publicitarios, hoy en día permanecen vigentes como obras
de arte por su gran calidad estética y técnica.
Este post es el primero de la serie “El Arte que fue Publicidad”. Cada publicación, tratará sobre
un artista diferente, cuyas contribuciones han enriquecido la historia de ambas
disciplinas.
SINÓNIMO DE ART
NOUVEAU
Alfons Mucha fue
un artista que marcó, desde sus nociones estéticas y conceptuales, el estilo
artístico de lo que se conoce como Art
Nouveau.
Es considerado un artista universal, porque desarrolló su
creatividad y la aplicó en una variedad de
disciplinas como: dibujo, pintura,
fotografía, escultura, diseño de joyas, arquitectura de interiores y arte
aplicado a la industria.
Nació en Moravia (actualmente parte de República Checa), el
24 de Julio de 1860.
Desde muy joven se formó en dibujo y pintura, y en 1888 se
trasladó a París para continuar con su instrucción artística formal. Es en esta ciudad en donde forjaría su fama,
gracias al encargo de la actriz Sarah
Berndhart (la diva teatral de la época) que consistía en un cartel para su
obra Gismonda (1985).
Tan espectacular fue el resultado, que la actriz lo contrató
por seis años. Durante los mismos produjo la cartelería de las siguientes obras:
La dame aux camélias (1896), Lorenzaccio (1896), La Samaritaine (1897), Médée
(1898), Hamlet (1898) y Tosca (1898).
LA PUBLICIDAD COMO EL
ARTE DEMOCRÁTICO
El contexto socio-cultural de fines del siglo XIX, en
Francia, se conoce como ‘La belle époque’. Esta fue la edad de oro del Art Nouveau, que
representaba los ideales de belleza, placer, comodidad y satisfacción social
que se vivían del momento.
Gracias a esta apreciación popular del aspecto estético y el
esparcimiento, y a los nuevos medios de reproducción de obras artísticas, se
dice que el arte fue ‘democratizado’. Esto significa, que era accesible a todas
las personas.
La más clara forma de democratización del arte fue sin duda
alguna el cartel, que sumó un alto carácter artístico a sus funciones básicas
comerciales.
Mucha fue uno de los
más reconocidos maestros del cartel publicitario. Ya mencionamos los
trabajos que realizó para Sarah Berndhart, pero también creó anuncios para
marcas de perfume de ropa, galletas, chocolates, champagne, bicicletas y
cigarrillos.
Su estilo visual es
muy característico, y gracias a la exposición masiva de sus piezas, fue
impregnando el gusto de la época. Como sello inconfundible de sus
representaciones se destacan las musas estilizadas, con su cabello curvilíneo y
vestimenta casi siempre atemporal.
El uso de líneas redondeadas, suaves y gruesas es también
propio de Mucha. Otros rasgos
destacables son la gran cantidad de elementos decorativos (muchos naturales) y
la paleta de colores suaves y delicados.
Desde la
comunicación, un aspecto muy llamativo en los carteles de Mucha, es el enfoque con el que expresa gráficamente el
mensaje publicitario.
En lugar de mostrar
simplemente el producto o a una persona que lo utiliza, recurre a la figura femenina como encarnación de las
virtudes de la marca. Además crea un 'ambiente' especial en cada pieza, que evoca
las sensaciones propias del universo de cada marca o producto, a través de la
simbología de los elementos ornamentales y los colores.
Así, por ejemplo, en
el famoso cartel de JOB (envolturas para cigarrillo), la joven se muestra en actitud relajada,
segura, sensual y placentera. Los
colores y ornamentos, refuerzan estas ideas, aportan distinción y
brindan el toque necesario de masculinidad al cartel. El cigarrillo es un
elemento visible, pero no es lo primero que capta la atención del espectador.
Otro ejemplo es el del cartel de Cycles Perfecta, de 1897,
realizado para un fabricante de bicicletas. Nuevamente la 'heroína' es lo primero que se
observa en esta pieza. Evoca ciertos beneficios o ideales del producto, como
salud, frescura, naturalidad, dinamismo y juventud.
La bicicleta se ve claramente, aunque casi genérica y
funciona como un acompañamiento. Sin embargo, sigue siendo parte fundamental de
la situación de la chica ideal.
Alfons Mucha entendió, a su manera , que no se trata sólo de vender un producto o un beneficio. Se trata de vender experiencias, estilos de vida, valores.
EL FINAL DE LA
EPOPEYA
Durante su época dorada diseñó el interior de la boutique de
joyas de Georges Fouquet, y también algunos modelos, con resultados tan
notorios que llegó a ser competencia del famoso joyero de la época, René Lalique.
Creó además diseños
para mobiliario y objetos de uso cotidiano.
Sin embargo, con el nuevo siglo llegaron ideas y
concepciones artísticas diferentes, por lo que se perdió interés en la línea
mantenida por Mucha. Así, el artista se trasladó a E.E.U.U, formó su familia,
realizó algunos trabajos y regresó a su patria en 1910.
Su última gran obra fue la ‘Epopeya Eslava’, que narra la
historia de su pueblo a través de 20 pinturas de gran tamaño. El estilo de las
mismas es clásico, con un hermoso tratamiento de la luz, el color y la figura
humana.
Alfons Mucha
falleció en 1939. Cuando Alemania invadió Checoslovaquia, la Gestapo acusó a
Mucha de ‘reaccionario’ debido al fuerte nacionalismo de su obra. Si bien fue
liberado luego del interrogatorio, nunca se recuperó del tenso episodio y falleció
de neumonía ese mismo año.
MUCHA BELLEZA,
DEMASIADA JAMÁS
Se evidencia en sus carteles, además, un valor comunicativo. Fue una persona que
comprendía el valor de la publicidad
como experiencia positiva para el espectador, y que entendió cómo transmitir el espíritu de las marcas que representó. Al
mismo tiempo, mantuvo siempre su estilo
propio.
Para finalizar, vuelvo al principio. Al ver uno de sus
carteles, lo primero que salta a la vista es la armonía y el encanto que
dominan la composición. Las damas
representadas se muestran hermosas, etéreas, un poco distantes en su
perfección.
Sin embargo, si se
observa con un poco más de detenimiento, se percibirá una alta energía sensual,
potente y femenina que emana de las mismas. Son, como ya mencioné, imágenes de
culto a la belleza.
Después de esa segunda mirada, no se puede encontrar nada de
insulso en sus figuras.
Hagan la prueba. Les garantizo que no se van a arrepentir.
PD: PARA VER MEJOR
Se puede ver toda la obra del artista en la página de la
fundación Mucha: http://www.muchafoundation.org/
También se puede consultar el libro de Renate Ulmer,
"Mucha", para más información. Es breve y conciso, aunque no
demasiado profundo.
Por último, para conocer mejor al artista en su contexto y
aprender más sobre Art Nouveau, recomiendo el documental de la BBC "Sex
and Sensibility: Allure of Art Nouveu". Tiene tres partes, y Mucha figura
en la primera.






Me encantan los dibujos en los que las líneas de afuera son más gordas que las de adentro... no sé si me explico... y si no, jodete. Hoy mis razonamientos están implasmables en papel :S
ResponderEliminarMe encantaron las pinturas del chabon, y el apellido, “eh eh eh la vida buena, mucha mucha mucha cosa buena♪♫”
Se entiende perfecto Tinky...¡No te preocupes!
EliminarTotal...“eh eh eh la vida buena, mucha mucha mucha cosa buena♪♫”
Me alegro de que hayas disfrutado de estas bellas imágenes:D
Buenísimo Rosario, la verdad es que Mucha es el único artísta que puedo vincular con el Art Noveau, no conozco ni a sus seguidores ni colegas; mejor, no creo que sea necesario quizás.
ResponderEliminarLa primera vez que miré con seriedad un cartel de Mucha, se me vino a la cabeza Boticelli. Supremacía del dibujo, con de líneas armoniosas que agraciaban y estilizaban las figuras; muchos elementos de tipo decorativos, e incluso el sentido del color: muy sobrio y discreto como el de Mucha.
Sería una lástima que el observador tenga a Mucha en menor estima, clasificándolo como un artista que sólo hacía publicidad. La publicidad, de tanto alimentarse de arte y experimentar con él, se convierte en un arte también.
Si si, encuentro el punto en común con Boticelli en cuanto a tratamientos de línea y colores. Pero Mucha es muy realista en su representación de la figura, y más variado en la elección de tipos físicos femeninos que representa. Logra resultados aún más 'hechizantes' en mi opinión. Aunque bueno, lo digo como una cuestión de gustos, porque cada artista vivió en contextos, con ideas e intenciones que no se relacionan, así que no pretendo comparar realmente. Sólo expreso mi preferencia.
EliminarY si,como decís, no hay que tenerlo en menor estima. Porque lo que hizo fue, en verdad, tratar cada cartel como una obra artística. Con todo el trabajo conceptual y de producción que eso conlleva. Además mostró su talento en otros tipos de piezas netamente artísticas (si cabe ese término), como los cuadros de la Epopeya Eslava.
Podés mirarlos acá: http://www.muchafoundation.org/gallery/themes/theme/slav-epic
Están increíbles.