El Cine me ha fascinado desde que tengo memoria. Lo que más me asombra, es el poder que tienen las películas para crear situaciones o realidades totalmente nuevas, y aún así perfectamente creíbles. Este aspecto, es heredado por el séptimo arte de un ancestro no tan reconocido: la Magia (Ilusionismo).
La
fotografía aportó los fundamentos tecnológicos para el surgimiento del
cinematógrafo. Pero es gracias a la incursión del ilusionismo, que surgieron
los efectos especiales y se crearon las bases para distintos géneros, como el
terror, la fantasía y la ciencia-ficción.
Podríamos
afirmar que SI LA FOTOGRAFÍA ES LA MADRE
DEL CINE, LA MAGIA ES SU MADRINA INDISCUTIDA.
La historia
de estos avances interdisciplinarios es interesante, pero también muy divertida
si se observan las primeras piezas. Tal vez hoy nos parezcan dotadas de cierta
inocencia, pero aún brillan por su notable espíritu creativo.
PEQUEÑOS PASOS
El cine nace,
principalmente, como un avance científico. Pronto ganó impulso por su potencial comercial
y finalmente, evolucionó gracias a
quienes lo consideraron, en esencia, una forma de expresión.
Las primeras
capturas cinematográficas que tuvieron exposición pública fueron las de los
hermanos Lumière, en diciembre de 1895, en París. Se trataba de fragmentos tomados
de la vida cotidiana, como obreros que salían de una fábrica. Su objetivo era sorprender
con este avance técnico, que podía ‘capturar’ y reproducir la realidad de forma
fiel. Tan fiel les pareció a los
espectadores de la época, que se levantaron aterrados y dispuestos a correr por
sus vidas cuando la pantalla mostraba un tren que se acercaba en dirección a la
cámara.
En poco tiempo el invento de los Lumière recorrió Europa. Las proyecciones se tornaron más comunes y creció la demanda de títulos nuevos y de mayor duración. Debido a ello, las tramas necesitaron ganar calidad narrativa.
Algunos comenzaron
a transmitir historias o mensajes propios, en lugar de limitarse a mostrar
escenas cotidianas. Esto supuso un cambio grande en la concepción del
cinematógrafo, que ya no fue solamente una máquina novedosa, sino que se constituyó en un medio de
comunicación por sí mismo.
A partir de
ese momento empezó la era de la ficción. El cine incluyó elementos o hechos que
no tenían existencia objetiva, pero que eran retratados de forma veraz. Muchas historias se adaptaron directamente de
obras literarias.
Es en esta
época que se desarrollaron algunos de
los recursos que aportan expresividad al
cine, como la utilización de distintos enfoques de cámara o planos diversos. Las
películas adquirieron un enfoque artístico y en 1911, Riccioto Canudo otorgó al
cine el conocido título de Séptimo Arte (en su “Manifiesto de las Siete Artes”).
UN GRAN SALTO
La evolución
del cine continuó con una premisa todavía
más arriesgada que la ficción: lo imposible.
Se buscó, en
esta nueva etapa, dar vida a seres fantásticos o llevar al espectador a lugares
nunca vistos…como la Luna.
¿Alguna
imagen en mente?
El pionero en lo que
hoy conocemos como efectos especiales fue George
Meliès (1861-1938). Este mago francés, empeñado en narrar lo que su
imaginación le dictaba, aplicó trucos de ilusionismo en sus películas. También
desarrolló técnicas especiales de acuerdo a las características propias del
cinematógrafo, como por ejemplo dar color a sus cortos pintando los fotogramas
uno por uno. Experimentó con la superposición de negativos y con el reemplazo
de objetos entre una toma y otra, para crear la ilusión de transformación.
Meliès concibió
gran cantidad de efectos cine y más de 500 películas de fantasía. La más
conocida es sin duda ‘Viaje a la Luna’, de 1902. Se puede ver en: http://www.youtube.com/watch?v=cE9mUdwq2dU&feature=related
La vida de
este personaje fue muy particular. A pesar de ser hoy una figura clave del
cine, en 1913 se vio forzado a alejarse por completo del celuloide y se dedicó
a la venta de golosinas y juguetes en un local de la estación de trenes de
Montparnasse. Posteriormente, sería
redescubierto por el editor de un famoso diario y reconocido por su
trayectoria.
Recomiendo ver “La
invención de Hugo Cabret”, estrenada en 2011. En este film de Martin Scorsese,
se relata (aunque con varios elementos de ficción) gran parte de la vida y obra
de Meliès, que aparece como personaje. La historia es muy agradable, los
personajes queribles, la estética bellísima y la música notable. En resumen, es
para disfrutar.
Otro genio
de la época fue Segundo de Chomón
(1871-1929). Este español, se dedicó a innovar en efectos especiales y en el
manejo de cámaras.
Filmó para Pathè
Films (importantísimo estudio de la época) en Francia. También trabajó en España realizando películas de alcance
popular, y en Italia elaborando películas históricas y fantásticas.
Entre sus aportes técnicos se cuentan el coloreado
de fotogramas, el uso de maquetas, el desarrollo del travelling y de la
iluminación con fines expresivos. Sin embargo, su logro más destacado es el perfeccionamiento
del stop motion (¡Gracias!). Es notable
en este sentido su película ‘Hotel Eléctrico’: http://www.youtube.com/watch?v=aZFdaqQky2o&feature=related
Resulta muy
divertido el concepto de electricidad en este corto (más cercano a una especie
de brujería que a un avance tecnológico).
Chomón utilizó
también animación de dibujos y de figuras en La Guerra y el Sueño de Momi: http://www.youtube.com/watch?v=j68KVkLSS74
Otras de sus
obras famosas son Les Kiriki, El Diablo se Divierte, La Casa Embrujada y
Cabiria.
Aquí se
pueden ver Los Acróbatas Japoneses (Les Kiriki), que personalmente adoro: http://www.youtube.com/watch?v=xJTq9a5BAmQ
Si bien
Meliès y Chomón se consideraron competidores en su momento, desde mi
perspectiva actual, lucharon por la misma causa: realizar la fantasía.
Y… ¡CORTEN!
El
ilusionismo acompaña al cine prácticamente desde su nacimiento, y ha
contribuido fuertemente en su desarrollo. Es muy notable, en este sentido, el aporte de las técnicas y los trucos de la magia
en la filmación de películas.
Sin embargo,
en mi opinión, el legado más importante
de la magia es la transmisión de sus PRINCIPIOS. Es decir, la premisa elemental
de romper los límites que separan realidad y fantasía en la mente del
espectador. Aunque sea sólo por un momento.
Para lograrlo tiene un método muy
simple: vulnerar nuestro paradigma. Se quiebran algunas leyes que componen
nuestro mundo objetivo, pero también se respetan otras. Esto sirve para que lo
que vemos no nos resulte completamente ajeno y podamos relacionarnos con ello. El
resultado son emociones variadas en el espectador (sorpresa, diversión,
ansiedad y tal vez un poco de miedo).
Aunque los
primeros intentos de Meliès y Chomón parezcan bastante ingenuos, obvios o
incluso cómicos; cada vez que veo alguna de sus películas siento un enorme
respeto por estos creadores. Y también sincero agradecimiento, pues sin ellos
no tendríamos parques jurásicos, guerras de las galaxias o terminators.
Admiro el
ingenio que demostraron para resolver problemas prácticos del trucaje, pero
sobre todo, me inspiran su ímpetu creativo y su lucha permanente por dar
existencia a sueños personales y colectivos.
Espero que
ustedes también se sientan motivados por el genio de los primeros artistas del
cine fantástico. O al menos, que puedan divertirse con sus obras y conocer un
poco más sobre nuestro querido cine.



Desde que mi viejo me llevo a ver a Rene Lavand cuando tenía, no sé, 6 años que admiro el ilusionismo y la magia y más o menos en la misma época vi Volver al futuro (que ni se compara con parque jurasico o terminator ¬¬ ) me paso lo mismo con el cine de ciencia ficción, pero jamás jamás de los jamases se me había dado por pensar que las 2 cosas estaban relacionadas. Me has dejado como quien dice con el culo pa' arriba.
ResponderEliminarY después buscare Hotel eléctrico por mi parte, sin la pianola de fondo es como que le falta algo. xD
Tal cual, la pianola es la clave! jaja me gusta en Les Kiriki, que la hacen sonar más oriental :)
EliminarMe alegro de que te haya gustado el post. Yo no conocía a René Lavand, y me encantó su historia.
¡¡Saludos!!
Y para no dejar huerfano a nuestro querido cinematógrafo, agregaría un integrante más a la familia: el teatro!.
ResponderEliminarMelies incorpora muchos elementos del teatro: vestuario, maquillaje, escenografía, etc, dotando a sus películas de una gran espectacularidad. Pero el problema de estos ilusionistas, es que terminaron siendo prisionero de la estética y convencionalismos propios del teatro. Su pelis, y con esto no pretendo quitarle méritos, no dejaban de ser espectáculos teatrales filmados: cámara estática, sucesiones de cuadros, hasta hay un tipo (no recuerdo en cual) que a veces entra en escena a presentar las historias. Habría que situarse en la época, quizás todo era muy prematuro y concebían más al cinematógrafo como un espectáculo en sí, una especie de juguete, y no como una herramienta que permitiría narrar historias,... pero bueno da para un debate apasionado: Fue importante el aporte de Melies al cine en términos de lenguaje?... bueno yo creo que sí. De lo que tal vez no estaban tan seguros era del techo alcanzado, y al no poder articular un lenguaje para contar, comenzaron a repetir las mismas fórmulas: sólo variaba el decorado,... de a poco la magia se diluye, es que sin sorpresa no hay magia... entonces el teatro/espectáculo en el cine era una pareja que tenía los días contados, sus caminos se bifurcan,... el teatro cae en los brazos de las vanguardias aunque con un sentido radicalmente opuesto, y doña espectáculo cruza el charco buscando el glamour de los musicales,... he?, y todo esto gracias a Jorgito!
Retomando el post, realmente es increíble la capacidad de estos tipos para crear mundos en los cuales el espectador se aparta de la realidad y comienza a transitar un viaje onírico, pienso que de aquí también bebieron mis queridos surrealistas.
Como muy bien señalas en el post, Melies y Cia. además innovaron en varios recursos técnicos, hicieron del trucaje un estilo; lo que me conforta es que ese estilo imaginativo tiene un espejo en la experimentación moderna a través de diversa tecnología.
Gracias por recordar también a Don Segundo, injustamente a veces relegado y olvidado.
Y hablando de stop-motion, antes de despedirme no quería dejar pasar por alto a otro pionero, considerado también abuelo de la animación: J. Stuart Blackton y su cortometraje de 1900: "The Enchanted Drawing"
http://www.youtube.com/watch?v=rYDmH2B9XJw
PD: los franceses de AIR participan en la restauración de "Le Voyage Dans La Lune" como banda sonora. El tema que mas me gusta es "seven stars": http://www.youtube.com/watch?v=a1b3f7cbRt0&feature=related
Artesanos y alquimistas.
Es cierto que el teatro es una gran influencia en el cine. Y me parece muy real lo que comentás sobre cómo en cierto momento, el ilusionismo aporta más técnicas y fórmulas, que innovaciones desde lo narrativo. El cine de fantasía se repite un poco a sí mismo.
ResponderEliminarTal vez sea una consecuencia del aspecto comercial,también es propio del medio. Otra razón que probablemente tenga que ver (al menos en el caso de Meliès) es que el la 'trama' no fue el punto fuerte de los espectáculos de ilusionismo. En eso sí gana el teatro, en contenido y relato.
Me encantó 'Enchanted Drawing'. Es exactamente de esta línea que se anima a jugar con la fantasía, y que logra un efecto muy realista a partir del uso de recursos sencillos y creativos.
Gracias por pasar y comentar de nuevo. He tardado mucho en responder, pero ya estoy de regreso y pronto habrá un nuevo post en MiniCultural.
Muy bueno lo de AIR, voy a escuchar más temas!!